La situación de las Chivas del Guadalajara está al límite.

Porque sí, al término del torneo rodarán muchas cabezas, unas por necesidad, y otras porque simplemente necesitan cambio de aires, luego de dos años de frustración y mucha presión.

Dicen que gente que llegó como la gran solución del equipo ya no aguanta más estar en el rebaño, porque cada semana cargan sobre sus hombros el fracaso.

Jaír Periera, Isaác Brizuela y el mismísimo Alan Pulido apuntarían a salir del equipo, por salud mental y física, y porque de esta forma incluso ayudarían a las finanzas, pero la decisión no está tomada, quizá el jefe Boy, los convenza de quedarse.

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