México tendría que reforestar el país dos veces para mitigar la contaminación

México.- Para mitigar la contaminación por emisión de Gases de Efecto Invernadero que se generan en México en un solo año, el país necesitaría reforestar más de 7 mil millones de árboles en una superficie del tamaño de Veracruz.

Esto significa que, al menos, se necesitaría reforestar en un año lo equivalente a casi 13 veces el programa Sembrando Vida, el programa estrella del Ejecutivo federal para restaurar tierras a través de la plantación de 552 millones de árboles frutales y maderables al año, y para el que este 2020 destinará más de 25 mil millones de pesos de presupuesto.

Mientras que, para paliar la contaminación acumulada en las últimas cinco décadas, como resultado primero de la extracción y procesamiento de petróleo y gas por parte de Pemex, más el consumo masivo de combustibles de la ciudadanía, México tendría que reforestar una superficie equivalente a dos veces la totalidad de su territorio nacional con más de 396 mil millones de árboles, y mantenerlos durante al menos 10 años.

Es decir, se necesitaría cubrir de árboles desde Cancún a Tijuana, y dos veces, para que éstos pudieran absorber en una década los casi 24 mil millones de toneladas de bióxido de carbono que se ‘vertieron’ en la atmósfera.

Estas son algunas de las cifras del tamaño de la contaminación en México por la emisión de gases de efecto invernadero dadas a conocer por las organizaciones CartoCrítica y la Alianza Mexicana contra el Fracking, durante la presentación del informe La contribución de Pemex a la Emergencia Climática.

Manuel Llano, investigador de CartoCrítica, expuso que el aumento de 1.5 grados de la temperatura por la emisión de gases invernadero ya ha generado una situación “crítica” en todo el Planeta. Y que Petróleos Mexicanos (Pemex) está teniendo un papel destacado en la emergencia climática, debido al alto nivel de emisiones que genera cada año.

De hecho, subrayó el investigador, de acuerdo con el estudio Carbon Majors del Climate Accountability Institute, Pemex se encuentra en el puesto número 9 de petroleras más contaminantes en el mundo, mientras que el país ocupa el lugar 10 a nivel mundial con respecto a la emisión global de gases de efecto invernadero.

Ante este contexto, CartoCrítica dio a conocer una investigación que detalla por campo de petróleo y de gas cuáles son los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero por extracción, procesamiento y combustión en nuestro país.

Es decir, subrayó Manuel Llano, la ciudadanía puede acceder a los datos desagregados geográficamente -a través de unos mapas, que puedes consultar en este link-, para visibilizar en el territorio cómo están impactando las emisiones de gases invernadero provenientes de la extracción de gas y de petróleo.

Los ciudadanos pueden consultar tanto las emisiones acumuladas en el pasado, y también las futuras a partir de la extracción de las reservas petroleras probadas y probables.

“Esto puede ser una herramienta clave para que las comunidades que se encuentran en zonas donde se realiza la extracción, que ya conocen los impactos de las emisiones en el agua, el aire y el suelo, puedan ahora conocer qué impactos tienen esas emisiones en materia de cambio climático”, dijo por su parte Claudia Campero, de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

Los campos petroleros más contaminantes

CartoCrítica reveló que, de acuerdo con su estudio, el campo petrolero más contaminante por emisiones de gases invernadero acumuladas es Akal, que se encuentra en aguas someras, en el golfo de México. Solo este campo concentra el 26.9% de las emisiones totales emitidas entre 1960 y 2019.

Le siguen los campos Ku y Abkataún, con el 5.8% y el 4.7% del total de emisiones.

Mientras que el campo terrestre con mayores emisiones es Samaria, a orillas de la ciudad de Villahermosa, que acumula el 3.8% de las emisiones.

En total, hizo hincapié Manuel Llano, solo estos cuatro campos -de los más de 800 que hay en todo el país- han sido responsables del 41% de las emisiones totales a la fecha.

Sobre este punto, el investigador expuso que si se quisiera mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero solo en los campos petroleros del país de donde se han extraído hidrocarburos entre 1960 y 2019, se podría hacer, al menos teóricamente.

Y de nuevo, recurrió al ejemplo de la reforestación: solo para combatir la contaminación generada en torno a los campos petroleros, se necesitaría plantar 35 mil 508 millones de árboles a lo largo de una superficie equivalente a la de Chihuahua y Durango juntos, durante 10 años.

¿Qué se puede hacer?

Ante este panorama, Manuel Llano y Claudia Campero plantearon que es imperativo el diseño de políticas públicas que, lejos de buscar una mayor producción petrolera y de combustibles, como actualmente el gobierno mexicano está promoviendo, planteen cómo vivir mejor con menos energéticos y menos consumo de energía eléctrica.

“Dar solución a la emergencia climática implica dejar los hidrocarburos en el subsuelo, y tomar medidas radicales a nivel global que nos lleven a vivir mejor, consumiendo menos”, sintetizó Manuel Llano, que añadió que la inversión en el desarrollo de energías limpias y renovables es un paso, aunque debe hacerse de manera responsable.

“Cuando están pensadas como megaproyectos, las energías renovables también se convierten en proyectos terribles para el medio ambiente y para los derechos humanos de las personas, porque se traducen en cambios de uso de suelo forestal gigantescos”, advirtió el especialista de CartoCrítica.

“Además -añadió-, hay que recordar que la energía fotovoltaica y eólica dependen de una minería abrumadora, y del consumo de una enorme cantidad de minerales fósiles”.

Por su parte, Claudia Campero recordó que un planeta que ya es 1.5 grados más caliente que hace 100 años, plantea muchos retos, como pérdidas de cosechas, sequías, incendios, y miles de refugiados climáticos en todo el mundo.

A ello, hay que sumar que el gas y el petróleo son recursos limitados, lo cual nos debe hacer pensar qué sigue cuando se agoten las reservas.

“Tal vez, no se acaben lo suficientemente rápido para evitar el aumento de la temperatura del Planeta, pero sabemos que se van a acabar. Entonces, si sabemos esto, ¿por qué no estamos cambiando la manera de hacer las cosas?”, cuestionó la activista. “¿Por qué, en lugar de rescatar a Pemex, no estamos invirtiendo en avanzar hacia una transición energética de manera acelerada? Es una irracionalidad”.

Otras recomendaciones que plantea el estudio de CartoCrítica es que las autoridades gubernamentales cumplan con el monitoreo y el estudio de las emisiones de gases invernadero.

Esto, recalca la investigación, debido a que en México no se realizan actualmente mediciones directas de emisiones en el sector de hidrocarburos, no se tiene un sistema de inspección y vigilancia, y no se puede constatar que las instalaciones del sector se encuentren en buen estado.

Tanto es así, que cuando en 2017 la Alianza Mexicana contra el Fracking, en alianza con Earthworks, hizo una inspección en las instalaciones de Pemex Exploración y Producción en Papantla y Poza Rica, Veracruz, utilizando una cámara especializada en la detención de emisiones de metano y compuestos orgánicos volátiles, “encontró un volumen alarmante de emisiones fugitivas, densas y continuas” flotando en el aire, a escasos metros de la ciudadanía.

Por ello, solicitaron a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), y al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), que cumplan con la entrega de datos públicos, y en formato abierto, para la construcción de un Inventario de Emisiones.

Además, se instruyó al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) a que trabaje con estados y municipios para la elaboración de los inventarios de emisiones, puesto que la información a nivel nacional, que es la actual, “no permite ver qué está ocurriendo territorialmente y generar mejores políticas públicas frente a la emergencia climática”.

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