Un equipo internacional de investigadores, entre ellos varios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto dos planetas tipo Tierra alrededor de la cercana y pequeña estrella de Teegarden, a unos 12,5 años luz del sistema solar.

Los nuevos mundos tienen masas parecidas al nuestro y sus temperaturas podrían ser lo suficientemente suaves como para albergar agua líquida en sus superficies, por lo que quizás podrían ser habitables. Pero es uno de ellos, el más próximo a su astro, Teegarden b, el que más ha llamado la atención: es el planeta extrasolar más parecido a la Tierra que se haya encontrado jamás. El artículo, liderado por astronómos de la Universidad de Göttingen (Alemania), se publica en la revista «Astronomy & Astrophysics».

Las observaciones se vienen realizando desde hace tres años con el instrumento CARMENES en Calar Alto (Almería), así como con otras instalaciones complementarias como los telescopios del Observatorio de Sierra Nevada (Granada) o el Telescopio Joan Oró del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, en el Observatorio del Montsec.

El método utilizado para la detección es la denominada técnica Doppler. Cuando un planeta orbita una estrella causa un pequeño movimiento reflejo de ida y vuelta. Este movimiento induce un efecto muy sutil en la luz de las estrellas, que CARMENES mide con una precisión de 1 m/s, el equivalente a la velocidad al caminar.

Los planetas pequeños producen señales pequeñas, pero éstas son más fáciles de detectar en enanas rojas pequeñas como Teegarden que en una estrella como el Sol, porque el movimiento reflejo es mayor y se repite con más frecuencia.

Teegarden es una de las enanas rojas más pequeñas que se conocen (una décima del radio del Sol). A pesar de su proximidad y debido a que es tan tenue, no fue identificada hasta el año 2003.

Ultrafría, su temperatura es de 2.600° C (en comparación con los 5.500° C del Sol), es 1.500 veces más débil y 10 veces menos masiva que nuestra estrella. Como resultado, irradia la mayor parte de su energía en longitudes de onda rojas e infrarrojas.

Índice de similitud

Los científicos recogieron más de 200 mediciones Doppler en el sistema de esta estrella que mostraron la presencia de al menos dos señales, identificadas como los exoplanetas rocosos Teegarden b y Teegarden c.

A partir de los movimientos medidos, los astrónomos han podido deducir que no se trata de supertierras (entre dos y diez veces la masa de la Tierra), sino de algo aún más emocionante: lo que se llaman tierras o planetas tipo Tierra, aquellos que tienen una masa prácticamente idéntica.

«Con la técnica que hemos utilizado para la detección no podemos saber el tamaño de estos planetas, que depende de su composición, estructura interna, si existe atmósfera o no… Pero, en principio, también podría ser parecido al terrestre», explica a ABC Pedro Amado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

El radio de estos mundos podría conocerse con la técnica de los tránsitos (por la que un planeta oscurece momentáneamente la luz de su estrella cuando pasa por delante), pero las observaciones desde tierra muestran que no transitan.

Por el momento, la estrella tampoco está en el objetivo de TESS, la misión espacial de la NASA que podría comprobarlo.

Teegarden b orbita la estrella cada 4,9 días a un 2,5% de la distancia Tierra-Sol. Teegarden c completa su órbita en 11,4 días y está situado a un 4,5% de la distancia Tierra-Sol.

El primero es el planeta con el índice de similitud(0,95) más cercano a la Tierra de todos los encontrados. «El que más se podría parecer por su masa, su tamaño y el índice de radiación que recibe de su estrella», explica Amado. Le siguen en similitud K2-72e (0,90), mucho más lejos, a 181,1 años luz, y GJ 3323b (0.90), a 17,5 años luz . Si se compara con nuestro sistema solar, Teegarden b sería la Tierra, y Teegarden c, Marte.

Habitables

Dado que su estrella, pequeña, tranquila y estable, irradia mucha menos energía que nuestro Sol, las temperaturas en estos planetas deberían ser suaves y podrían, en principio, contener agua líquida en sus superficies. ¿Podrían albergar vida? Tienen mucho a su favor, pero su estrella podría jugarles una mala pasada. «A pesar de que son planetas templados, las estrellas de este tipo suelen tener una actividad magnética alta que puede afectar al mantenimiento de una atmósfera y aunque Teegarden no sea de las más activas, esto puede ser un problema», explica el investigador del IAA.

Los dos planetas pueden ser parte de un sistema más grande, ya que las estrellas de muy baja masa parecen tener sistemas planetarios densamente poblados. Más datos podrían revelar un sistema aún más rico, aunque se trataría de mundos externos aún más difíciles de detectar.

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