Padece 66% ansiedad por quedarse sin móvil

Es una tecnopatía más frecuente en adolescentes y jóvenes, pues los smartphones se han convertido en “compañeros de bolsillo”

Entre el 55 y 66% de la población actual padece nomofobia, una tecnopatía que se refiere al miedo o ansiedad extrema de carácter irracional que se origina cuando la persona permanece durante un período de tiempo sin poder usar su teléfono móvil, ya sea por la falta de pila o red.

El licenciado Jorge Iván Carrillo Zimmerman, coordinador estatal de la Línea de Atención a Personas en Crisis, señaló que esta tecnopatía es frecuente en adolescentes y jóvenes, sobre todo ahora que el uso de teléfonos móviles se ha incrementado de forma exponencial, convirtiéndose en los “compañeros de bolsillo”, con los que se duerme y se despierta con ellos.

Estos trastornos pueden llevar a situaciones de ansiedad extrema e incluso ideación suicida.

Destacó que no existe una definición formal para la nomofobia, sino más bien son empíricas, pero el tema de la nomofobia se ha estudiado de manera formal en México por una especialista en psiquiatría del Instituto Mexicano del Seguro Social.

La población más proclive a caer en este tipo de padecimientos es a partir de los 13 años de edad y hasta los 20 años, es decir en el periodo de secundaria, preparatoria e inicios de educación superior, justo en la etapa en la que se encuentran más vulnerables socialmente, al buscar el reconocimiento propio, el de sus padres y su identidad, además donde se sienten que encajan. Es su medio para comunicarse con otros.

Iván afirma que no es sólo una adicción al celular sino es una manera que tienen de interactuar y congeniar con otras personas, “de qué manera puedo hacerme notar, cómo puedo aceptar mi lugar en sociedad, para ello el dispositivo que es el celular”, explicó.

Pareciera que es una adicción al celular porque cuando les quitan el teléfono buscan por todos los medios mediar o negociar su regreso. En ocasiones al no tenerlo empiezan a manifestar síntomas de ansiedad como son palpitaciones, problemas con el hambre y el sueño, una sensación de pérdida, ya que se pierde el estímulo, que en este caso es el celular.

Ante ello dijo que hay que enfocarse en prevenir y atender los síntomas y signos del trastorno de ansiedad.

En la prevención ayudar a los jóvenes a estructurar un plan de vida implica salir adelante, proyectos, trabajos, compromisos, como tareas, actividades sociales, reuniones familiares e incluso el trabajo en los jóvenes de mayor edad. Tener acervo de actividades para continuar en función sin el celular.

“Si por ejemplo quiero darme a conocer socialmente, hay que buscar actividades y personas con las que se puede uno rodear para hacerse notar, reforzar el plan de vida a corto y mediano plazo”.

En la cuestión de la atención a la salud mental, mencionó que pueden hacer uso de técnicas de relajación, control de ansiedad y técnicas de respiración; en casos más graves intervención en crisis y primeros auxilios psicológicos.

Dijo que es necesario escuchar lo que está sintiendo la persona y validar el sentimiento, “a lo mejor como adulto me puede parecer ridículo que se ponga mal al no tener whatsApp, Facebook, Tiktok, pero si me pongo en su lugar se está vulnerando una parte importante de su vida al afectar el medio por el que interactúa con otras personas y sus pares”.

Destacó que aunque no exista un estudio validado por alguna universidad sobre estas tecnopatías, sí es muy común, por lo que más del 50% de la población lo padece, ya que desde que despiertan lo hacen con el celular, van al baño con el celular, comen con el celular, duermen con el celular pegado en el buró e incluso debajo de la almohada.

Reconoció que el diagnóstico puede ser complicado, pero sin duda la mayoría de las personas se avecina a ello.

Alertó que en los adolescentes puede ser muy complicado, “perder el celular puede abonar a una situación subyacente, es decir, quedarse incomunicado le echa leña al fuego que puede derivar en una ideación suicida”.

Señaló que se cuenta con la Línea de Atención a Personas en Crisis e incluso se puede derivar a terapias al Cappsi, DIF y Cavim.

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